jueves, 28 de mayo de 2026

VIAJE LAPICES MOTEROS 2025

 

Por MARIA DEL PILAR CAMPILLEJO AGUDO

 

Es difícil intentar explicar lo que supone la experiencia de un viaje de solidaridad, que te lleva de Talavera de la Reina al Sahara, pasando por estaciones de esquí, montañas asombrosas, palmerales, playas y, sobre todo, por un paisaje humano y cultural, que unas veces resulta familiar y otras veces, en las antípodas de tu mundo.

 






Todo esto montado en una moto, durante 10 días (y lo que es más importante, 4000 kilómetros) y con un grupo de personas con las que solo has tratado brevemente. ¿Qué puede salir mal?

Pues en realidad, y si eres una persona abierta a nuevas experiencias, con ganas de conocer otras culturas y otros países, y que te gusta viajar en moto, nada, al contrario, este viaje, cuyo fin es la solidaridad, no lo olvidemos, de repente te pone los pies en la tierra y descubres un país maravilloso, con un paisanaje amable, que te sorprende en cada pueblo, en cada bocado de su gastronomía y con cada uno de sus paisajes.

 

Podría relatar la experiencia en los diferentes alojamientos, todos fantásticos, aunque algunos, y no precisamente los de las grandes ciudades, fueron, a mi corto entender los mejores (ay, ese hotel en aquel pueblito del Dades o ese en Essauira)

Podría relatar la experiencia de cómo se vuelcan en ayudarte ante cualquier adversidad que tengas (olé por ese mecánico, de no recuerdo el sitio, pero que Ala le bendiga, junto a esos esforzados muchachos de la montaña).

Podría hablar de Fez (con ese magnífico guía) Marrakech, Rabat, toda la sorprendente y magnifica gastronomía; sobre esas carreteras, curvas míticas y miradores; sobre la seguridad y los grandiosos bosques de cedros; de las pequeñísimas aldeas y del trafico infernal de las grandes ciudades; de la magnífica, asombrosa, estremecedora y a la vez relajante grandiosidad del desierto.

 

Pero solo voy a resaltar lo afortunado que te sientes, a la vez triste y alegre, de haber visto sonreír a los niños en las tribus del desierto; del honor que significa que te inviten a tomar té y compartir lo poco que hay en una jaima; de rozar, y digo rozar porque habríamos necesitado mucho más tiempo, una cultura que solo has leído en libros.

 



Gracias. Gracias a Driss, por llevarnos a saltar por las dunas; gracias a Pedro por perseverar en esta gran labor; gracias a los que colaboran para que, durante un día, sientas que puedes mejorar, aunque solo sea un poco, el mundo de otras personas que no son tan afortunadas, pero que sonríen a la vida y siguen adelante; gracias a nuestros compañeros de viaje, ya amigos, por formar parte de esta gran experiencia.

 

Espero que este viaje solidario no sea necesario en el futuro, pero mientras tanto, no dejemos de contribuir a su realización. No los olviden. Les esperan los príncipes del desierto.




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