martes, 2 de junio de 2026

Marruecos: el viaje que me recordó que sigo en pie

Por Antonio Serrano Garcia



No sé muy bien por dónde empezar.

Hace unos días intenté escribir sobre este viaje y lo que sentía era de una manera. Hoy, después de las horas, de los kilómetros, del cansancio, de los silencios dentro del casco y de todo lo vivido, las sensaciones han cambiado. O quizá no han cambiado., quizás se han colocado en otro sitio.

Este viaje a Marruecos empezó mucho antes de cruzar el Estrecho.

Empezó una mañana en la ducha, haciendo ejercicios para fortalecer las piernas. Empezó mirando mi tobillo y diciéndome: esto no va a poder conmigo. Empezó cuando decidí que ya no quería seguir viendo las aventuras de los demás desde Instagram, como espectador de una vida que también quería para mí. Esta vez quería estar dentro. Quería vivirlo. Quería volver a sentirme protagonista de mi propia historia.

Sabía que venía con riesgo.

No estaba al cien por cien. Ni físicamente, ni con el tobillo, ni encima de la moto. Después de mi accidente laboral, en estos dos últimos años apenas llevaba unos meses volviendo a coger la moto, y siempre en trayectos cortos. No había entrenado todo lo que quizá debería haber entrenado. No venía fuerte….venía con miedo.

Pero también venía con algo más poderoso…venía con la necesidad de demostrarme que todavía podía.

Los últimos meses han sido muy complicados. Cada día parecía que el viaje se alejaba un poco más. El laboratorio me exigía, la cabeza no descansaba y yo sentía que todo lo que había construido dependía demasiado de mí. Había días en los que me costaba ver una salida clara, pero aun así me agarraba a cualquier hilo de esperanza. A cualquier señal. A cualquier pequeña motivación que me recordara que este viaje no era un capricho.

Para mí era un reto….era una prueba…era una forma de respirar antes de romperme del todo.

Unas semanas antes le dije a Pedro, el organizador, que se me estaba complicando todo y que no sabía si podría ir. Pero tampoco quería perder del todo la esperanza. Y entonces, casi en el último momento, pude cerrar lo imprescindible para permitirme estar allí.

Por fin…lo había conseguido… podía ir.

Y ahí empezó otra carrera… preparar maletas a última hora, localizar material sanitario y material escolar, dejar cosas hechas en el laboratorio, intentar cerrar todo lo posible, correr, organizar, respirar poco y sentir mucho. No podía estar más feliz. Tenía también algo que para mí era muy importante: la bendición y la aprobación de mi familia. Entendieron que esto no era solo un viaje, entendieron que yo necesitaba parar, necesitaba salir, necesitaba hacer algo completamente alejado del laboratorio, de las preocupaciones, de las llamadas, de esa presión que a veces se mete en el pecho y no te deja ni pensar.

También hubo personas que no lo entendieron al principio, personas cercanas al día a día del laboratorio a las que tuve que explicarles que no me iba porque todo me diera igual, me iba precisamente porque me importaba demasiado, porque estaba cansado, porque estaba roto por dentro, porque antes de romperme del todo necesitaba parar un poco.

Y hoy, ya en Tánger, en el último día en tierras africanas, siento que empiezan a aflorar muchas emociones. No sé si es el cansancio, los kilómetros, la intensidad o esa mezcla extraña que deja Marruecos dentro cuando sabes que el viaje está terminando.

Tengo ganas de llegar a casa… de decirles todo los que les quiero…. pero también siento que una parte de mí se queda aquí.

Porque Marruecos tiene algo difícil de explicar. Te moja y te seca. Te enfría y te calienta. Te sacude y te calma. Huele a tierra, a polvo, a especias, a humo, a té marroquí, a piedra caliente, a frío de mañana y a vida sencilla. Huele a camino. Huele a verdad.

Cuando voy en la moto, mi mente se calla de una forma que pocas cosas consiguen. Tengo que estar pendiente de la carretera, del cuerpo, de cada movimiento, de cada curva, de cada piedra. No hay tanto espacio para las preocupaciones. Solo aparecen pequeños descansos mentales cuando entra un olor por el casco, cuando cambia el paisaje, cuando veo una montaña, una aldea, una mirada, una mano inocente saludando.

Y entonces recuerdo por qué necesitaba venir.

Ver a los niños en los pueblos, ver cómo miran al pasar las motos, cómo algunos saludan tímidamente con una sonrisa, cómo se acercan, cómo agradecen cualquier pequeño detalle… eso me toca en un lugar muy profundo. Sé que quizá para algunos pueda parecer una tontería, pero para mí no lo es. Para mí ayudar a los niños de las tribus nómadas, saber que no tienen de nada, traerles algo, aunque sea con algo pequeño, es una necesidad… me hace sentir útil…. me hace sentir válido…. me recuerda que incluso cuando uno siente que no tiene ni para sí mismo, todavía puede dar algo.

Y a veces eso salva.

No quiero romantizar nada. No quiero decir frases bonitas por decir. Pero hay miradas que te ordenan por dentro. Hay sonrisas que te hacen callar todas las quejas. Hay niños que, sin saberlo, te devuelven una parte de ti que creías perdida.

Este viaje también me ha dado compañeros.

Personas que empezaron siendo desconocidas y que, kilómetro a kilómetro, se fueron convirtiendo en parte del camino. Cada uno venía con su propia historia, con sus propias razones, con sus propias heridas o ilusiones. Algunos buscaban aventura. Otros desconectar. Otros repetir una experiencia. Otros, quizá, ni siquiera sabían bien lo que venían buscando.

Pero algo bonito de este grupo es que, aun teniendo cada uno sus amigos y su forma de ser, siempre hubo una mano pendiente, una mirada de cuidado, una ayuda cuando hacía falta. Y eso, cuando vienes con miedo, con un tobillo que todavía no está al cien por cien y con la cabeza llena de dudas, se agradece más de lo que se puede explicar.

Gracias a mis compañeros de viaje por estar pendientes de mí.

Gracias por cada gesto.

Por cada ayuda.

Por cada palabra.

Por cada risa.

Por cada momento compartido.

Gracias a Pedro por hacerlo posible, por organizar, por sostener y por abrirnos este camino.

Gracias a todos los que, de una forma u otra, me ayudaron a llegar hasta aquí. A quienes creyeron. A quienes empujaron. A quienes me dieron ánimos. A quienes entendieron que esto para mí no era simplemente subirme a una moto y cruzar Marruecos.

Era mucho más….era volver a ganar una pequeña batalla….

Hubo personas que me dijeron que quizá no volvería a andar bien. Que vendiera las motos. Que vendiera los caballos. Que asumiera que ciertas cosas ya no serían para mí. También hubo momentos en los que yo mismo llegué a dudarlo. Momentos en los que pensé que tal vez se había acabado una parte de mi vida.

Y verme ahora aquí, después de tanto esfuerzo, después de tanto miedo, después de tanta incertidumbre, me hace sentir que he ganado una partida importante.

No contra nadie…contra mi propia rendición ¡¡...

Porque a veces la vida no te pide que ganes a los demás. Te pide que no te abandones. Te pide que sigas dando un paso más, aunque sea pequeño. Te pide que te levantes con dolor, que entrenes aunque cueste, que vuelvas a intentarlo aunque no estés seguro, que te permitas tener miedo sin dejar que el miedo conduzca por ti.

Este viaje me ha recordado que necesito vivir así.

Necesito mis viajes...Necesito mis retos…Necesito conocer culturas, formas de vida, pensamientos distintos…Necesito sentir el mundo, no solo verlo desde una pantalla…Necesito oler la tierra, probar su comida, beber su té, mirar a la gente a los ojos y recordar que la vida es mucho más grande que mis preocupaciones.

Estos días he bebido más té marroquí del que puedo contar. Y cada vaso tenía algo especial: el calor, el dulzor, el aroma de la hierbabuena, esa forma de parar el tiempo aunque sea unos minutos. El té aquí no es solo una bebida. Es una pausa. Es hospitalidad. Es conversación. Es presencia.

Y quizá eso también me lo llevo: aprender a estar más presente.

Porque he venido a Marruecos buscando desconexión, pero me he dado cuenta de que desconectar no siempre es apagar el teléfono. A veces desconectar es recordar quién eres cuando no estás corriendo. Cuando no estás apagando fuegos. Cuando no estás intentando salvarlo todo. Cuando simplemente respiras, miras alrededor y dices: estoy aquí.

No todo ha sido fácil. Mi cabeza ha vuelto muchas veces al trabajo, al laboratorio, a las preocupaciones, al miedo de no poder avanzar con el lo necesario, a la sensación de que todo depende demasiado de mí. Pero también he entendido algo: si yo me rompo, nada se sostiene mejor. Parar no es abandonar. Cuidarse no es fallar. Salir a tomar aire no significa querer menos lo que uno ha construido.

Al contrario…a veces hay que alejarse un poco para volver con más fuerza.

También me llevo algo muy íntimo: la necesidad de perdonarme. Este viaje ha removido recuerdos, culpas, heridas antiguas y partes de mi pasado que todavía duelen. Hay momentos en los que soy demasiado duro conmigo mismo. Me cuesta perdonarme errores, decisiones, formas de hacer las cosas que quizá hoy haría de otra manera….pero sigo aprendiendo…

Estoy aprendiendo que uno puede reconocer el daño, pedir perdón, sentir dolor y aun así no condenarse para siempre. Estoy aprendiendo que cargar eternamente con la culpa no repara nada. Que la verdadera reparación empieza cuando uno se hace responsable, pero también cuando se permite seguir viviendo con más conciencia, más humildad y más amor.

Por eso este viaje no ha sido solo físico.

Ha sido mental, emocional y espiritual.

Me voy de Marruecos agradecido a Dios por haberme permitido estar aquí. Por haberme dado fuerzas cuando no las tenía. Por haber puesto personas en el camino. Por haberme abierto una puerta justo cuando parecía que se cerraban todas. Por recordarme que todavía hay sueños posibles.

Me voy agradecido a mi familia, porque saber que alguien te espera en casa cambia la forma de mirar el mundo. Saber que tienes unos brazos a los que volver te da fuerza. Saber que hay amor al otro lado del viaje hace que cada kilómetro tenga más sentido.

Me voy agradecido a mis compañeros, porque ningún camino se vive igual cuando hay gente buena alrededor.

Me voy agradecido a quienes hicieron posible que pudiera venir, incluso en un momento en el que parecía imposible.

Y me voy agradecido a Marruecos, a sus paisajes, a sus olores, a.sus niños a sus pueblos, a sus caminos, a esa mezcla de dureza y belleza que te pone frente a ti mismo sin pedir permiso.

Llegué con miedo.

Llegué con dudas.

Llegué con el cuerpo tocado y la cabeza llena de preocupaciones.

Pero me voy con algo que necesitaba recuperar: la sensación de que sigo en pie.

Y eso, para mí, lo significa todo.



Marruecos no ha sido solo un viaje. Ha sido un reto, una cura, una lección y una forma de recordarme que sigo en pie. Gracias a todos los que lo hicieron posible, a mis compañeros por cuidar de mí, a mi familia por esperarme y a cada niño que me regaló una sonrisa. Hay viajes que no se hacen solo con la moto; se hacen con el alma.










sábado, 30 de mayo de 2026

ACCIONES Y PRENSA PREVIAS A LA EDICION DEL 2026

 Este año, el proyecto ha recibido el apoyo de los medios, la repercusión en medio de información, prensa y radio ha sido muy buena, con una gran acogida por parte de la prensa/radio y la ciudadanía de Talavera de la Reina y comarca.

Agradecer a todos, su colaboración, asi como a empresas y particulares que con su apoyo hacen posible que este pequeño grano de arena en el desierto siga creciendo poco a poco.

GRACIAS A TODOS. 













PATROCINADORES PRINCIPALES


























jueves, 28 de mayo de 2026

VIAJE LAPICES MOTEROS 2025

 

Por MARIA DEL PILAR CAMPILLEJO AGUDO

 

Es difícil intentar explicar lo que supone la experiencia de un viaje de solidaridad, que te lleva de Talavera de la Reina al Sahara, pasando por estaciones de esquí, montañas asombrosas, palmerales, playas y, sobre todo, por un paisaje humano y cultural, que unas veces resulta familiar y otras veces, en las antípodas de tu mundo.

 






Todo esto montado en una moto, durante 10 días (y lo que es más importante, 4000 kilómetros) y con un grupo de personas con las que solo has tratado brevemente. ¿Qué puede salir mal?

Pues en realidad, y si eres una persona abierta a nuevas experiencias, con ganas de conocer otras culturas y otros países, y que te gusta viajar en moto, nada, al contrario, este viaje, cuyo fin es la solidaridad, no lo olvidemos, de repente te pone los pies en la tierra y descubres un país maravilloso, con un paisanaje amable, que te sorprende en cada pueblo, en cada bocado de su gastronomía y con cada uno de sus paisajes.

 

Podría relatar la experiencia en los diferentes alojamientos, todos fantásticos, aunque algunos, y no precisamente los de las grandes ciudades, fueron, a mi corto entender los mejores (ay, ese hotel en aquel pueblito del Dades o ese en Essauira)

Podría relatar la experiencia de cómo se vuelcan en ayudarte ante cualquier adversidad que tengas (olé por ese mecánico, de no recuerdo el sitio, pero que Ala le bendiga, junto a esos esforzados muchachos de la montaña).

Podría hablar de Fez (con ese magnífico guía) Marrakech, Rabat, toda la sorprendente y magnifica gastronomía; sobre esas carreteras, curvas míticas y miradores; sobre la seguridad y los grandiosos bosques de cedros; de las pequeñísimas aldeas y del trafico infernal de las grandes ciudades; de la magnífica, asombrosa, estremecedora y a la vez relajante grandiosidad del desierto.

 

Pero solo voy a resaltar lo afortunado que te sientes, a la vez triste y alegre, de haber visto sonreír a los niños en las tribus del desierto; del honor que significa que te inviten a tomar té y compartir lo poco que hay en una jaima; de rozar, y digo rozar porque habríamos necesitado mucho más tiempo, una cultura que solo has leído en libros.

 



Gracias. Gracias a Driss, por llevarnos a saltar por las dunas; gracias a Pedro por perseverar en esta gran labor; gracias a los que colaboran para que, durante un día, sientas que puedes mejorar, aunque solo sea un poco, el mundo de otras personas que no son tan afortunadas, pero que sonríen a la vida y siguen adelante; gracias a nuestros compañeros de viaje, ya amigos, por formar parte de esta gran experiencia.

 

Espero que este viaje solidario no sea necesario en el futuro, pero mientras tanto, no dejemos de contribuir a su realización. No los olviden. Les esperan los príncipes del desierto.




Solidaridad, amigos y Motos

 

LAPICES MOTEROS 2025 by Jorge Rodríguez Acedo

Solidaridad, amigos y Motos

Un año más y con este ya van 10 que Pedro organiza esta ruta Solidaria, nos avisa con tiempo a los amig@s para que le acompañemos, y yo ya no iba a retrasar más la experiencia asique este era mi año para conocer Marruecos.

Serían 10 días, cada día por diferentes carreteras, pueblos y ciudades.

Yo ya un poco nervioso el día antes me confundí de ropa y me lleve el traje de invierno, partimos desde la churrería (como no) a las 8 de la mañana, allí conocí a los que serían nuevos amigos y salude a los que ya conocía.

9 personas con un gran corazón dispuestos a llegar hasta el Sáhara para llevar ropa, gafas, juguetes y material escolar a las familias sin recursos que allí viven.

Salida 29 de agosto de Talavera a Algeciras, viaje de 600 km por autovía, nada por contar, más bien preparatoria, el guía Pedro nos contestaba y preparaba para lo que nosotros le preguntábamos y dudas sobre dónde cambiar de euros a Dirham, cobertura de móviles, etc...


30 de agosto: CHEFCHAUEN

Desayunamos en el hotel y directos al Ferry, allí la correspondiente revisión de pasaportes y papeles varios, trayecto de 1 hora y media en el barco.

Llegamos al puerto de Tánger y nos movemos hasta CHEFCHAUEN, contamos con la ayuda de Raúl que nos hace de Serpa con su furgoneta y lleva los bultos más pesados difíciles de llevar en las motos, de copiloto Alberto otro compañero que además se defiende muy bien con el francés que es el idioma que predomina en Marruecos.



31 de agosto CHEFCHAUEN -FEZ

Madrugamos y Desayunamos bien, 6 de la mañana arriba y con ganas de seguir el camino, la ruta es preciosa, paramos en lo que bautizamos como "café de C-15" que son vehículos que encuentras en carreteras secundarias ofreciendo café o Té a los conductores, muy rico, además. Repostamos combustible cada 150 o 200 km, mi moto una BMW F800 ST, tiene un depósito pequeño de 15 litros.

Llegamos a Fez y nos instalamos en el hotel, un Barceló, después de un bañito una tabla de ibéricos que trae Pedro, nos preparamos para que un guía nos enseñe la ciudad, a mí me gustó mucho y el guía estupendo, visita incluida a una fábrica de artesanía cerámica.





1 de septiembre FEZ - MERZOUGA

Un día más de moto y aventuras, mis botas ya acusan el calor y se me despegan las suelas, tiro de bridas que le pido a mi hermano el Serpa, solucionado.

Ruta larga y calurosa, paramos a por el correspondiente té y compramos dátiles riquísimos, Dan mucha energía, ya estamos cerca del Sáhara y las Dunas.

El principal objetivo de este viaje está más cerca.

Paso muchísimo calor por llevar la ropa inadecuada, pisamos algunos bancos de arena que hay en la carretera con los correspondientes sustos de adherencia y llegamos a un precioso hotel en el desierto donde nos recibe el amigo DRIS.




2 de Septiembre: MERZOUGA-MERZOUGA

Hoy no hay que madrugar mucho, hoy no nos movemos de Merzouga, hoy entregaremos el material de donación a las familias de nómadas del Sáhara, nos lleva en vehículos 4 por 4  , atravesamos aldeas en medio de la nada, llegamos a las dunas y visitamos a una familia con niños pequeños que se emocionan al vernos  no saben qué yo estoy aún más emocionado por dentro, no lo expreso, por fuera estoy serio , me noto fuera de  lugar, no entiendo esa "pobreza" nunca lo había imaginado así, me hago muchas preguntas,  como por ejemplo,  serán felices con tan poco? es muy probable que sí.

Vamos a otro poblado más numeroso, volvemos a sacar del maletero material de escuela, calzado, ropa, etc.... nos lo agradecen, veo la inocencia de estos niños y no logro entender mi mundo, es raro y difícil de asimilar, pero pienso después, que como no te vengas abajo, sonríe como lo hacen estos pequeños al darle juguetes..





3 de septiembre: MERZOUGA-TODRA-DADES

Un día y con el recuerdo y la imagen de los niños y su reacción al recibirnos metida en la cabeza, eso ya no se me olvidará jamás. Cruzamos el Atlas o parte de él, ya que aquí me explican que está formado por 3 partes, y veo pueblos en las montañas donde abundan las casas hechas de adobe, tiene un aspecto a escenario de Hollywood, donde es tan bonito que parece de mentira, son vistas preciosas en cada curva.

Llegamos a Dades y encontramos el hotel, como no sus paisanos son muy agradables y hospitalarios.






4 de septiembre: DADES - MARRAKECH

Amanece un día nuevo en Dades, nos levantamos al amanecer para aprovechar el viaje, 2 tazas de café para despertar y estar muy atento en la carretera ya que el tráfico a pesar de no ser muy intenso de vehículos hay momentos de necesitar completamente los 5 sentidos para esquivar los numerosos perros que están abandonados, también Burgos y caballos a pie de carretera que pueden invadirla. Vuelvo a disfrutar de sus Tés de C-15, algo que en Europa no existe.

42 grados más el calor del motor de la moto, si digo que hace fresco miento.

La llegada a Marrakech es un poco caótica por el excesivo tráfico y el calor, mi motor se para a ratos cuándo la apetece, pero llego al hotel.

Salimos esa noche a conocer la ciudad la plaza, la medina con sus puestos de gente hasta arriba, muy colorido y venden de todo, incluso la cabeza de un camello, hay tiendas de todo tipo, especias, ropa, joyería, menaje, etc...

 




5 de septiembre: MARRAKECH - ESSAUIRA

De nuevo despertador a las 6, hay ducharse, desayunar y subirse al caballo.

Hoy la etapa es larga.... veremos paisajes y carreteras interminables, paramos a comer, yo me pido un Tajín de verduras, muy rico.

La gastronomía aquí en Marruecos es variada y muy rica, no estoy pasando hambre.







6 de septiembre: ESSAURIA-RABAT

Hoy visitaremos Rabat, esta ciudad será sede del mundial de fútbol 2030 junto con España y Portugal.

Aquí nos espera un guía que nos lleva a varios sitios importantes de la ciudad, entre ellos el inmenso palacio del Rey.

Hoy mi plato será el cous cous, “mu” rico también.

El viaje en moto me está gustando bastante es mi primer viaje largo y vamos muy bien organizados gracias a Pedro y a los compañeros y compañeras que me van dando consejos ya que ellos son veteranos en este tipo de viajes.









7 de septiembre: RABAT - ASHILA

Hoy viajaremos a un pueblo en la costa, allí podremos pisar la arena de las playas del atlántico, llegando a bañarnos, aunque el agua aquí es bastante más fría que la del mediterráneo.

Comemos en el hotel donde nos damos un homenaje a marisco, no dejamos ni las raspas....

El hotel es precioso.








8 de septiembre: ASHILA - TANGER

Es un viaje de transición, no se espera ver grandes paisajes, de hecho, el GPS nos mete por 100 kilómetros de carretera muy malas donde lo que más vemos es basura y gente viviendo entre ella.

Hay momentos en los que mi visera se empaña y me dificulta la visión, debo parar para limpiarla.

Llegamos a Tánger donde descansaremos para coger el primer ferry del día siguiente.

Esto se acaba y aunque el cansancio ya se nota también estoy empezando a echarlo de menos aún sin terminar la ruta, he hecho amistades nuevas y recuerdos inolvidable.

---ya solo queda volver a Talavera y eso al ser todo autovía no será ninguna  novedad, vuelvo a casa con imágenes nuevas en mi cabeza , he ampliado mis fronteras ,más mentales que geográficas,  vuelvo alegre pero a la vez con pena, he visto un país pesado al mío que me ha tratado bien y que estoy seguro que su gente se merece más de lo que tiene,  se merecen mejor sanidad, mejor educación,  más derechos sociales,  mas dignidad,  solo espero que pronto la consigan y el gobierno que tiene habrá los ojos y piense más en su pueblo que lo merece.

Quiero agradecer a los compañeros y compañeras de viaje du amabilidad y paciencia con este novato de rutas, iba el 4 de 6 motos, me iban arropando..... jejeje

También un agradecimiento muy especial a Pedro Otero nuestro guía y organizador que nos ha mantenido siempre informados y se ha ocupado de todo, no se le puede poner ni un solo defecto, además con la dificultad añadida de que este año su lechón(hijo) venia por primera vez en su moto y eso le hacía estar más atento o su máquina de regañar(mujer) le cortaría los huesos si a su hijo le pasará algo…..  bravo Pedro.


Shukran hermanito Raul

Shukran compañeros de viaje

SHUKRAN Pedro

Shukran Marruecos

Volveré!!!!

Posdata:  y con ropa de verano y botas nuevas

 

Jorge Rodríguez Acedo